20 oct 2007

"Heridas del Alma"(2)

“Destierro al Dolor”



Luces de colores, viajando por el tiempo.
Luciérnagas enviadas, desde el cielo,
que se anidan, en mi pecho.
Toman forma, logran esencia,
sustancia de cuerpo, sentimientos,
de amor paterno.

Roció de frescura, traducido
en mis hijos, sueños cumplidos.
Saetas liberadas, desde mí ser,
en busca del espacio infinito.

Hoy los veo, están mudos,
tranquilos, soñando en fantasías,
Juegos y travesuras,
que no alcanzare a comprender.



Hoy les doy, el último beso,
el más duro, el más terrible.
Un beso, que es silencio,
frialdad incomprensible.

Los visto, como cuando
llegaron a mi vida.
Los acaricio, los cobijo en mi pecho,
como si fueran, bebes recién nacidos.

¡No me quiero, separar de ustedes!
¡No deseo quedarme aquí!,
mientras, mi vida emprende, un camino
distinto.



Pero la mano, incoherente de quien, les dio la vida.
Les quito, la energía, ya no brincan, no ríen,
no muestras sus éxitos,
y no hay silencio, en la derrota.
No corres tras una pelota.

Hoy los llevo a su última morada,
Junto a ustedes, va su amiga
Que, en un momento, de in cordura.
Fue mi mayor enemiga
Pero ella, como ustedes, ya no esta
Para reproches.

En una noche, poco feliz, para ella
y mutilante, para mí,
Decidió, que lo mejor era morir.


Y yo quedo aquí, sin saber a donde ir.
En medio de la nada, de esta vida.
Viviendo, en la tortura de estar
Y no ser, el padre que soñaba.

¿Por que ella decidió por mí?
¿Por que ella me quito la vida,
dejándome aquí?
Un padre, no entierra a sus hijos,
no esta bien, no es correcta,
la vida así.

Mis ojos se deshacen,
en lágrimas saladas.
Que secan el alma,
y arden en mis heridas,
que ya son miles.

Cuantos, Padres, cuantas Madres
Cuantos Hijos, aun faltan,
que tengan que cargar las heridas del alma.


" Juana La Loca "



Cuentan mis abuelos,
que en la casa de fantasmas, en una esquina olvidada.
Vivió una mujer hermosa,
todo el mundo la llamaba Juana.

En la mitología, de mi viejo barrio,
Juana es un cuento obligado,
muchas leyendas, se ungieron en sus ojos gastados,
muchos amores, se consumieron, en su corazón solitario,
muchos misterios, se marcharon junto a su cuerpo arrugado.



De los que aun habitamos, este cosmos inmenso,
que es mi barrio,
pocos tuvieron, la fortuna o la osadía,
de conocer de Juana sus secretos.
Yo y algunos niños, de aquel barrio tan anciano,
es cuchamos sus cuentos, sus vivencias, sus palabras añejadas.
Por el pasar del tiempo.

Ella no era de temer, no es una historia de terror,
lo que les cuento.
Era una anciana buena, sus ojos azules como el cielo,
sus labios, de un rojo intenso,
su piel marcada, por el pasar del tiempo.
Sus manos temblorosas, agotadas por el sufrimiento.
Aun en esos momentos, se daban tiempo para compartir,
el cariño de sus dedos.


No fue siempre una anciana,
no fue siempre, una mujer extraviada.
Algunos dicen, que cuando joven, fue una mujer hermosa,
una rosa, que se cultivo en el tiempo.

Ciertamente de ella los hombres, se enamoraban
y frente a ella, el amor se arrodillaba.
Un día un hombre.
Una mirada, una sonrisa cómplice,
un beso fugas,
un pétalo de rosa,
suspendido en el viento,
de la pasión audaz.




Un compromiso, de amor eterno, puro y sincero,
que arrebato la noche, de los pecados humanos.
Un día, él ya no estaba,
en otro cuerpo navegaba.

El amor de Juana,
se desgarro en lamentos, en lagrimas,
tan inútiles, como el sufrimiento.
Su amor, se extravió en el frío mar del desamor.




Su alma, se perdió en el universo, de la sin razón.
Todos la llamaron, Juana la Loca.
La que enloqueció de amor.
Yo aun la recuerdo, con su vestido blanco,
el ramo en las manos,
sus ojos azules, en la esquina de mi barrio.


5 oct 2007

" Manifiesto "



Desde el infinito eterno del universo,
Mis ojos te miran, en la distancia,
De los momentos no vividos.
Entre nosotros, no hubo un adiós,
Faltó un beso de despedida,
Una lagrima de ternura,
Que escapando del esplendor de nuestros ojos,
Acudiera en la despedida de nuestras almas.
Todo fue tan brusco,
Tan lejos de la sensibilidad,
Que a veces trasunta el espíritu y el cuerpo
De la humanidad.

Ya muchos me han olvidado,
Para algunos, quizás solo seré el recuerdo idealista,
De un mártir caído, en el espíritu de la lucha combativa,
Pero para ti, mi compañera,
De antes de ese tiempo, que aun no vivíamos,
Que cuando niños, jugando a ser grandes,
Tú eras mi esposa y yo tu amante marido.
Cuidando y arrullando a esos hijos de la fantasía,
Que en minutos tan largos, como la existencia misma
Descubríamos la vida.


En esta distancia, que para algunos, será muy fría
Y para otros quizás, un justo castigo.
El amor, que nos profesamos un día,
Va dando frutos de vida.
Ciertamente ya no somos niños,
Mi cuerpo perdido en algún lugar,
Del infierno terrenal, de quien extermina,
Lo que no alcanza a entender.
Se ha vuelto polvo,
Fundiéndose con la tierra, que una vez defendimos.

Las nieves del tiempo, han cubierto tus cabellos
Y cada uno de ellos, es un momento de vida
De alegría, de pena, de dolor y de dicha;
Que en la cercanía de nuestro amor,
Siempre hemos compartido.


Desde la distancia remota de mi presencia etérea,
Quiero entregarte mi mensaje,
Un homenaje a tu fuerza a tu valor a tu entereza,
Un homenaje de alegría;
Que no se extingue en la vergüenza,
De quienes nos han separado,
Una razón de muerte,
Un motivo de vida.

De tu lucha valiente en el mundo que no te comprende,
Mi espíritu se regocija,
De tu amor de madre, mujer,
De incasable combatiente,
Mi lucha se enaltece.
Desde mi brutal partida
Mis labios, no han dejado de sentir tus labios,
Mis manos, llevaran por siempre,
El dulce aroma de tu cuerpo,
La suave tersura de tu piel;
Curtida en el tiempo, por el trabajo y tu lucha fiel.




Desde la distancia de este tiempo, que no es eterno,
Desde este mundo, que no esta aislado, asesinado o exiliado
Por que tu amor, no ha permitido, que me aleje de tu lado.
Quiero reabrir mi corazón, acudir a tu encuentro,
Después de tantos años.
Recibir tú esencia, en el seno de mis sueños,
Acompañar tus pasos, por los pasos de mis sueños.

Volantines de libertad,
Que en la candidez, de nuestra juventud,
Encubramos por los cielos,
Con la esperanza de un tiempo nuevo,
De un mundo justo, de un cielo nuestro.




Se que no ha sido fácil, Para ti
Que quedaste ahí
Agobiada por la pena, de no poder decir,
Lo que hubieras querido decir, en el momento del a dios pasajero,
Se que no te ha sido fácil vivir,
Que en mas de un momento, bailabas a solas,
Soñando que tu alma, danzaba al ritmo de mis manos,
Que aferradas a tu cuerpo,
Te guiaban, entre notas de melodías y sentimientos.

No fue posible un adiós, amor de mi vida,
Pero no era necesario, por que aunque tu no hallas partido,
Por el tortuoso camino de mi cuerpo;
Lo nuestro, no tiene despedida, por que lo nuestro
Siempre será eterno.